Cómo mantener tu PC limpia, optimizada y libre de virus

Mantener nuestra computadora funcionando como si fuese el primer día no es una tarea fácil en Windows, especialmente si solemos instalar y desinstalar programas comúnmente, o bien le damos mucho uso. Aunque no existen herramientas natales de Windows que te permitan limpiar y optimizar todo el sistema de un golpe, por suerte sí encontramos múltiples herramientas diversas -y gratuitas- que nos permitirán lograrlo con éxito.

Windows Update, o cómo actualizar nuestro sistema a su última versión

Primero es lo primero. Al igual que sucede con teléfonos móviles y tabletas, la versión del sistema operativo cambia con el tiempo, puesto que el trabajo en un OS nunca termina. El mundo avanza, las tecnologías cambian, el modo de procesar información mejora, y el hardware nuevo siempre requiere de controladores específicos, optimizados para sus componentes. Entonces, ¿tu sistema Windows está actualizado? Si no lo está, Windows Update es la herramienta natal que accede al cuartel general de Microsoft para descargar versiones nuevas de todo tu OS. Los beneficios de esto son muchos y vale la pena mencionar los principales:

    1. Mejorar la compatibilidad de Windows con tu hardware, ya sea nuevo o viejo.
    2. Mejorar la seguridad de todo el sistema incluyendo la navegación por internet.
    3. Mejorar la velocidad de muchos procesos internos de Windows.
    4. Aumentar la cantidad de funcionalidades de tu sistema, y de manera gratuita.

 

Entonces, lo primero que debemos hacer antes de querer optimizar o limpiar nuestra computadora es verificar que nuestro sistema operativo posea todas las actualizaciones en seguridad, programas internos y controladores de hardware. Para ello, debemos hacer clic en el botón Inicio (el que tiene el logo de windows, ver imagen) y seleccionar la opción de búsqueda de actualizaciones). Sencillamente, en el cuadro de búsqueda (que en Windows 10 se activa ni bien comienzas a escribir tras activar el botón inicio), tipea “windows update”.

Clic en la imagen para ampliar

Dependiendo de si ya le habíamos permitido a Windows instalar actualizaciones críticas o no, actualizar el sistema puede llevar unas horas o pocos minutos (también depende el tiempo de nuestra conexión a internet). Recuerden: es fundamental instalar las actualizaciones críticas, ya que en este género se agrupan soluciones a problemas de seguridad o controladores mejorados. Además, cada tanto Windows reúne lo que considera actualizaciones esenciales en sus llamados Service Packs, paquetes de mejoras que aceleran el inicio, los procesos y el manejo habitual de nuestra computadora.

No te asustes si tu sistema operativo reinicia solo en medio de las actualizaciones: muchas mejoras requieren instalarse de manera “offline”, por así decir (en otras palabras, antes del arranque normal de windows).

Antivirus

Una vez que ya tenemos nuestro sistema operativo actualizado, debemos asegurarnos de tener funcionando (¡y actualizado!) nuestro antivirus de preferencia. Si tu sistema es Windows 7 o anterior, te recomendamos la utilización de Microsoft Security Essentials, el antivirus gratuito de Microsoft. Si posees Windows 8 o Windows 10, una versión más moderna del mismo programa, aunque bajo el nombre de Windows Defender, viene instalada de fábrica. Tanto el Security Essentials como el Defender ofrecen protección constante contra virus, malware y spyware, y son programas muy buenos que, entre otras cosas, no enlentecen nuestro sistema operativo a diferencia de los antivirus de terceros.

Si posees Windows 7 o anterior, te recomendamos Microsoft Security Essentials, pues se integra perfectamente a tu Windows ofreciendo:

    • Actualizaciones automáticas.
    • Revisión de archivos en tiempo real.
    • Posibilidad de mover archivos a la “cuarentena” (para ser evaluados luego por nosotros mismos, de modo de no borrar un programa desconocido para Windows por error).
    • Integración perfecta con Windows.
    • Bajo consumo de memoria.

Si posees Windows 8 o superior, te recomendamos comprobar que tengas activado Windows Defender (ver imagen). Se trata de la versión de Security Essentials para los Windows modernos, ofreciendo la misma seguridad a la mayor velocidad, con bajo consumo de recursos.

Windows Defender activado

Si, en cambio, ya posees un antivirus de terceros o bien deseas incorporar un anti-spyware, te recomendamos la utilización del SpyBot Search & Destroy. Es un programa que posee una versión gratuita, ampliamente reconocido y empleado.

¿Dijiste “Spyware”? ¿Qué es Spyware?

Un spyware, o “programa espía”, es un aplicación que se instala en nuestro sistema operativo sin nuestro consentimiento (no nos enteramos cuando esto sucede). Estos programas se fabrican para recopilar información sobre nuestros hábitos y actividades realizadas con nuestra computadora, a fin de compilar bases de datos que puedan ser vendidas a empresas publicitarias. Los Spyware guardan registro de nuestra actividad en internet, los programas que usamos, y hasta algunos pueden leer nuestros emails y copiar nuestros contactos. En algunos casos más severos aún, recopilan absolutamente todo cuanto escribimos (contraseñas de sitios, mensajes en redes sociales, chats, formularios, correos…) por lo que los Spyware también pueden ser utilizados para delitos más graves, como el robo de números de tarjetas de crédito, o información de nuestras cuentas bancarias.

Limpieza de registro

El llamado “archivo de registro” es una parte crucial del sistema operativo de Windows. Contiene cientos de entradas (direcciones a archivos y configuraciones), que pueden volverse inválidas o estar vacías (ocurre cuando borras un programa pero éste no se limpia del todo correctamente). Los programas limpiadores de registro buscan y borran entradas obsoletas, o las redireccionan al archivo correcto. Un programa que puede realizar esta tarea por ti es el system mechanic, y puedes descargarlo gratis de aquí.

Defragmentando los datos

Si posees un nuevo disco SSD (o Disco de Estado Sólido), despreocúpate de esta sección. Pero, si no sabes lo que es SSD, casi con seguridad absoluta posees un disco rígido convencional, más conocido como HDD (Hard Disk Drive, o “dísco rígido”). El HDD común y corriente, además de ser más lento que los nuevos SSD, poseen una contra extra: la información que contienen es factible de ser fragmentada. ¿Qué quiere decir esto? Que las operaciones de lectura/escritura en el disco no se producen de manera lineal (al menos, no tras un corto tiempo de uso). Lo que el disco hace cuando requiere grabar información es buscar huecos de espacio libre, y estos huecos pueden tener un tamaño muy grande como muy pequeño. ¿Huecos de espacio libre? ¿Cómo se forman estos huecos? Bien, se producen cuando un archivo es borrado (por ejemplo, bajas un archivo al escritorio, lo ejecutas, y luego lo borras… pero en el medio bajaste otros archivos que se grabaron a continuación del primero; entonces, borrar ese archivo deja un “hueco” entre los datos, como si retiraras un ladrillo de en medio de una pared). En la infinidad de operaciones que se producen en el disco cada día, muchos archivos son creados y borrados por el mismo sistema, al navegar por internet, o mientras trabajas con tu editor preferido de imagenes. Es decir, se producen muchos “huecos”. Y cada vez que el disco necesita grabar un nuevo archivo (una foto que te pasaron por email, por ejemplo), busca el espacio libre (hueco) que primero haya; cuando se rellena, busca el siguiente, y luego el siguiente. Conclusión, la foto que copiaste a tu disco está particionada en diez pedazos, aunque esto te resulte inaparente cuando la abras. No obstante, cuanta mayor cantidad de veces esté partido un archivo, más tiempo necesita el disco para cargarlo (puesto que los cabezales de lectura deben saltar a diferentes sectores del disco para encontrar la parte siguiente). Este es, amigos, el cuello de botella más crítico que afecta a una computadora, pero no te preocupes, que vamos a explicarles cómo mantener el disco lo más defragmentado posible (si lo deseas, puedes ver en wiki desfragmentación).

La opción por defecto, o la más empleada para desfragmentar nuestro disco, es optar por la aplicación que viene con nuestro Windows. Sin embargo, te recomendamos emplear software más desarrollado y profesional, y la mejor opción, gratuita, es Defraggler. Este software es realmente bueno, y aunque la página a la que estamos refiriendo con el link se encuentra en inglés, el desfragmentador de discos Defraggler puede instalarse en castellano. Si te interesa probarlo, ingresa al link y presiona el botón verde que reza “download free version”.

Si, por el contrario, prefieres emplear la herramienta natal de windows, haz clic en el botón de inicio de Windows y busca “desfragmentar y optimizar unidades” como se muestra en la imagen siguiente:

Haz clic para ampliar

Una ventana se abrirá enseñando todas las unidades físicas disponibles para desfragmentar, desde pendrives y discos externos hasta discos internos. Por lo general, desearás desfragmentar tu unidad principal, es decir C:

Notarás que ya se encuentra seleccionada por defecto, y por ende sólo resta presionar el botón de “optimizar”.

El proceso de desfragmentación puede durar desde minutos hasta horas; todo depende de cuanto necesite el disco reordenar sus datos.

Cuando el proceso termine, notarás la diferencia ni bien arranques una nueva sesión de tu Windows. Así que, ¡a disfrutar de la velocidad y el tiempo ganado!

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