¿Cómo elegir el alojamiento web para nuestro sitio?

Una vez decidido que vamos a crear un sitio web, y sabiendo quienes van a encargarse de programarlo, es igualmente importante saber dónde vamos a alojarlo. Nuestra elección va a depender de nuestras necesidades y del perfil que queramos darle al sitio.

Un sitio reside físicamente en una computadora (servidor) conectado a Internet. El primer impulso, tentador desde el punto de vista económico, es utilizar un servidor gratuito de los tantos que se ofrecen en la red. Esto está bien sólo si estamos pensando en un sitio personal. Si nuestra misión Es tener presencia en la red como una forma de promocionar nuestra actividad, ya sea como profesionales independientes o como empresa, esta alternativa deja inmediatamente de ser viable en cuanto comenzamos a evaluar sus desventajas:

  • No tendremos ningún soporte para nuestro sitio.
  • Nadie nos garantiza un mínimo de tiempo en el que nuestro sitio se verá en línea. Este punto es fundamental si nuestra actividad depende directamente del tiempo en que nuestros clientes pueden acceder al sitio; por ejemplo, si lo utilizamos para vender bienes o servicios. Cada minuto fuera de línea impacta directamente en nuestro bolsillo, pero, además, a mediano plazo, un sitio frecuentemente inaccesible es sinónimo de baja confiabilidad en nuestros potenciales clientes.
  • Los servidores gratuitos suelen incluir publicidad en las páginas que alojan (para poder sustentarse).
  • Las limitaciones en los servicios prestados son muchas, e incluyen la no aceptación de diferentes lenguajes para programar tu sitio, la imposibilidad de utilizar scripts o de acceder a bases de datos.
  • Difícilmente nos permitan utilizar nuestro propio dominio. Por ejemplo, miempresa.blogspot.com no es un dominio personal sino un subdominio de blogspot. Un dominio personal es miEmpresa.com o símil, algo fundamental para que nuestra web sea identificada con su marca o su nombre institucional.

Dependiendo de las características que hayamos definido para nuestro sitio, nos interesará saber cuales son las condiciones que ofrece un servidor pago de alojamiento web. El uso de un domino propio, tal como escribí anteriormente, es obligatorio. Dado el bajo precio de registrar y mantener en el tiempo un dominio actualmente, diría que no hay que pensarlo demasiado.

La mayoría de los servidores pagos ofrecen también el servicio de registro de dominios. Hay otros detalles que conviene consultar antes de decidirse por un alojamiento web en particular:

  • Si necesitamos recursos específicos, debemos solicitarlos claramente. La posibilidad de utilizar un determinado lenguaje de programación en alguna parte del sitio, el acceso a bases de datos y la cantidad de direcciones de correo electrónico que tendremos disponibles son algunos de ellos.
  • El porcentaje de tiempo en línea que nos garantizan para nuestro sitio (UpTime). Nuestra exigencia debe estar, evidentemente, de acuerdo al tipo de sitio que mantengamos.
  • ¿Qué velocidad de acceso nos ofrecen? Este punto es muy difícil de evaluar, y depende de muchos aspectos de los servidores que alojan sitios. En ciertos casos, cuando sabemos que vamos contar con un volumen importante de visitas, o bien suponemos que nuestro sitio será complejo desde el punto de vista gráfico y/o a nivel de programación, es sumamente importante tenerlo en cuenta.
  • La empresa de hosting que consideras debe expresar claramente si lleva a cabo alguna restricción en cuanto al uso de la CPU de sus servidores. Tener en cuenta estas limitaciones evitará problemas a futuro. Es posible que una cláusula al respecto, escondida en el contrato, exprese las suspensiones en el servidor cuando se sobrepasan ciertos requerimientos.
  • ¿Qué tipo de estadísticas sobre el número de personas que visitan nuestro sitio nos van a proporcionar? También es recomendable investigar con qué criterio se realizan.
  • ¿Qué sistema de copia de resguardo mantienen para nuestros datos? En cualquier caso, siempre es bueno que abracemos una política propia para resguardar todo aquello que nos resulte importante.

Una consideración final, pero no por eso menos importante: el precio que estamos dispuestos a pagar por el alojamiento web de nuestro sitio. Nadie quiere que lo roben, pero tampoco es cuestión de decidirse siempre por el precio más bajo. Los servidores demasiado baratos deberían resultarte sospechosos.

Cuando el precio es demasiado bajo en la comparativa, es posible que se trate de una empresa “fantasma”, sin dirección real. Esta característica tiene el potencial de dejarnos sin sitio (y con pérdidas económicas) de un día para el otro, si la empresa desaparece sin dejar rastros.

En resumen, debemos evaluar cuidadosamente lo que necesitamos para no pagar por servicios que no usaremos nunca. También es necesario prever el crecimiento de nuestro sitio y la capacidad de quien nos aloja para seguirlo. De esta manera estaremos invirtiendo bien nuestro dinero, y pensando a futuro.

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